Doga no es yoga pero se le denomina a realizar yoga con tu mascota en la esterilla, es un intento por mezclar la práctica de yoga con nuestros perros al estilo Suzi Teitelman,  instructora de yoga estadounidense que  se sorprendió al ver que su perro acudía a diario a su sesión de yoga en casa intentando imitar sus posturas.

Partiendo de esta curiosidad, Teitelman decidió que sería una idea de lo más innovadora incluir a las mascotas de los asistentes a sus clases de yoga a sus rutinas diarias de esta disciplina.

Un año después de observar a su pequeño perro intentando imitarla, Teitelman ya impartía clases de Doga en su estudio. Con el paso de los años, muchos estudios especializados en yoga han seguido su ejemplo y ahora practicar esta disciplina con nuestras mascotas está a la orden del día, sobre todo en Estados Unidos.

A primera vista puede parecer una práctica un tanto extraña, pero tiene más sentido del que creemos.

En una clase de doga no se trata de que nuestro perro imite las complejas posturas que realizamos nosotros en nuestra rutina diaria, sino que la finalidad de este ejercicio es doble. Se busca fortalecer la relación con nuestra mascota a través, principalmente, de las caricias y masajes que le practicaremos. Y dos, que ayudamos a que nuestros peludos amigos se relacionen con otros de su misma especie, haciéndole disfrutar más de su condición. No podemos pasar alto el hecho de que la naturaleza del perro es la de convivir en manada, por lo que la relación entre ellos es positiva desde todos los puntos de vista.

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